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11 de noviembre de 2017

Los españoles son los más supersticiosos de Europa.





Sí, esa fue la noticia que leí hace poco y que hace referencia a algo que ya había escuchado y leído antes en otros medios. La información podría ser una entretenida anécdota sino fuera porque deja en evidencia lo profundamente expuesta que está la sociedad española al engaño y la estafa, especialmente en el mundo esotérico que es donde más fácil resulta inventarse historias, mitos y fantásticas soluciones para males invisibles.

Lo más fuerte es que no se habla de porcentajes discretos y tímidos tipo 10% sino que estamos hablando de cerca de un 60% de supersticiosos en todo el territorio español. Aunque ojo, se entiende que de todo ese porcentaje no todos son rematadamente supersticiosos. Habrá niveles como en todo, quizá un 20% que solo le teme a los gatos negros, otro 10% que desconfía del número trece y otros tantos con resistencia a pasar por debajo de una escalera, romper un espejo, tirar sal en la mesa entre otros curiosos miedos.

He dicho que la sociedad española tiene mayor peligro de caer en estafas precisamente en el ámbito esotérico porque en este país hay una facilidad abismante para lanzar teorías e hipótesis sobre lo que nos sucede sin necesidad de rectificación ni comprobación empírica alguna. Abiertamente se habla de karma, de espíritus que salen de portales dimensionales, de egregores y un sinfín de personajes salidos de un cuento de J.R.R Tolkien sin que nadie se pare a preguntar ¿es cierto y si es así, que prueba tangible hay?

Y he ahí el gran problema. Como casi nadie se cuestiona nada, entonces aparece el listo de turno a vendernos una historia sobre lo que nos sucede, a veces de una forma tan inteligentemente hilada que luego sin darnos cuenta le compramos aquella sospechosa receta o le pagamos ese pastón para que encienda unas velas, recé en nuestro nombre y nos prometa con una seguridad pasmosa que aquello que nos aqueja ya no nos afectará. Permitimos que alguien nos haga imposición de manos o nos haga una cirugía cuántica por un precio astronómico y luego a esperar días, semanas y hasta meses para darnos cuenta que el problema sigue en el mismo sitio pero nuestro dinero ya no.

UNA SEMILLA DE RAZÓN Y ESCEPTICISMO


Yo que estoy metido en este mundillo no puedo dejar de sentir preocupación y a veces rabia al ver como se me acercan personas afectadas por estafas de personas que aprovechando su dolor prometieron unir parejas, combatir enemigos y hasta conectar con familiares muertos a cambio de un dineral que sorprendentemente es desembolsado como en estado hipnótico por parte de aquel que ignorante de las verdaderas razones de su mal se entrega por completo a la superstición que no es más que la extensión de la ruina que intenta infructuosamente esquivar.

Mi aporte al panorama español es pequeño pero no por eso menos importante. Comencé desechando por completo cualquier explicación supersticiosa del tarot y en vez de conformarme con los porque sí, los guías espirituales o los portales dimensionales que se abren y cierran decidí enfocar el estudio de este tema desde las ciencias cognitivas y las capacidades predictivas del cerebro que es en donde realmente ocurre aquello que experimentamos en una lectura de cartas. Tengo ya abundante material en el blog sobre estos temas y pretendo seguir escribiendo más para reducir ese peligroso porcentaje que nos deja expuestos y con el culo al aire frente a los comerciantes del miedo y la desesperación.


Para leer la noticia en El Mundo clic AQUÍ.


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