TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

18 de agosto de 2018

La intuición, el tarot y los resultados

Ojo Esoterismo



Un argumento muy manoseado para explicar lo que se necesita para leer el Tarot es el que nos lleva al concepto de intuición. Pero ¿qué es la intuición?

Pocas personas he encontrado que me lo hayan podido explicar con claridad y la verdad es que he debido tirar de autores refutados o personajes ya muertos, que en libros y ensayos desenredan un poco más el tema, porque hasta ahora no me he encontrado cara a cara con alguien que me lo pueda explicar.

En el mundo esotérico si tu le preguntas a alguien que es la intuición te dirá que es la capacidad de saber algo sin que sea necesario usar la razón. Es decir, que es una especie de conocimiento espontáneo que sale de anda tú a saber donde y que por arte de magia te hace conocer cosas que era imposible que supieras por la vía racional. 

EXPLICACIONES A MEDIAS Y SUPERSTICIÓN


Carl Gustav Jung justificaba esa cualidad con su famosa Teoría de la Sincronicidad, en donde se podían relacionar hechos o sucesos sin que hubiese una aparente conexión entre ellos. 

Obviamente, ni la explicación esotérica de la intuición ni la explicación bienintencionada de Jung son suficientes para explicar la intuición, porque a final de cuentas ambas nos dicen que sucede algo sin saber por qué. Luego, lo que ocurre al dejar estas explicaciones a medias, es que en los huecos que quedan se cuela la superstición o las creencias religiosas. Así aparecen las teorías que indican que la intuición es la voz de los dioses o de un guía espiritual que nos habla desde un más allá habitualmente dimensional. 

Otras personas indican que reciben visiones e información a través de sus seres queridos muertos o de algún espíritu descarriado que no ha querido abandonar esta dimensión ya sea porque aquí se lo pasa pipa o porque tiene una horrible deuda con otro espíritu mayor que le exige hacer horas extras aquí. Sea como sea, versiones hay muchas y de todos los colores, aunque mientras más colores tienen más se alejan de lo que uno pueda comprobar seriamente.

Entonces me vuelvo a preguntar ¿qué es la intuición?

Y bingo! aparece el nombre de un señor llamado Gerd Gigerenzer, psicólogo alemán especializado en procesos cognitivos y toma de decisiones, que ha presentado una explicación bastante coherente y que yo resumiré a su mínima expresión para no dar la lata.

LA INTUICIÓN SEGÚN GIGERENZER


Gigerenzer propone que la intuición es un método selectivo de información en donde la mente llega a determinados resultados sin necesidad de hacernos conscientes del proceso que necesitó para llegar a ellos. Esto, para reducir esfuerzo y el desgaste que nos produciría el ser completamente conscientes de todo el proceso.

Ahora bien, es importante aclarar que Gigerenzer no dice que el conocimiento obtenido por intuición sea un acto mágico. Él nos explica que el resultado es la consecuencia de una serie de cálculos e inferencias que hace la mente y que esta omite estratégicamente.

Esto es lo que produce la extraña sensación de saber algo, pero sin ser consciente de cómo se sabe. En realidad, no es que sepamos eso por arte de magia. Lo que ha sucedido es que nuestra mente nos ha ahorrado la lata de ser conscientes de todo.

Antes de que el bueno de Gigerenzer planteara su explicación, la intuición era considerada un comportamiento irracional sin mucho valor. Entonces lo que hizo este buen hombre fue darle la vuelta al concepto, para profundizar en él y considerarlo una herramienta racional. Una estrategia que la mente utilizaba a priori para tomar decisiones más efectivas

UNA EXPLICACIÓN COHERENTE


La explicación de Gigerenzer cuadra con situaciones habituales en donde muchas veces hemos oído hablar que las decisiones más intuitivas o instintivas suelen ser las más eficaces. Pero esto no es porque la magia haya actuado en nosotros, sino porque nuestra mente ha aplicado una estrategia de razonamiento rápida y acotada que ha omitido el proceso de deducción, para entregarnos sólo el resultado en el mínimo tiempo posible.

Un ejemplo bastante claro para diferenciar un proceso de pensamiento intuitivo versus uno extremadamente racional, sería el de dos personas a las cuales se les ha dado un acertijo. La primera sabe el resultado al instante porque algo internamente se lo ha dicho (su mente), mientras que la segunda ha desplegado papel y lápiz para hacer cálculos y deducciones sobre el tema, demorándose horas en llegar al mismo resultado de la primera persona.

¿Qué ha pasado? ¿La primera persona es vidente o ha conectado con sus guías espirituales que le han chivado la respuesta desde el más allá?

No. Lo que ha sucedido es que a la primera persona, su mente le ha ahorrado todo el proceso deductivo y le ha entregado el resultado casi al instante, mientras que a la segunda persona su mente le ha hecho consciente de todo el proceso anterior, antes de llegar al resultado. 

Ahora bien, teóricamente, todos o casi todos tenemos ese primer chispazo mental que nos hace entender o visualizar la respuesta, pero al mismo tiempo nosotros elegimos si queremos entrar en el proceso de análisis completo o confiar en ese primer chispazo. A final de cuentas, el tema se reduce a una cuestión de seguridad personal. 

Alguien inseguro no confiará en el primer chispazo de su mente  y se meterá en el engorroso camino del análisis previo al resultado (de seguro porque no ha leído este artículo o no ha leído los estudios de Gigerenzer), mientras que alguien confiado y consciente del favor que le está haciendo su propia mente, aceptará ese chispazo inicial como un atajo otorgado por su poderoso proceso cognitivo.

Por eso cuando alguien nos dice en el mundo esotérico "confia en tu intuición" o "confía en tu corazón" en realidad lo que nos está diciendo es "confía en el atajo que tu propio proceso cognitivo te está entregando" o "confía en tu mente".




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