TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

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30 de agosto de 2018

La videncia como método de marketing



Existe en el mundo esotérico la costumbre de diferenciar, erróneamente, la capacidades de un tarotista y la de un vidente, intentando mostrar a uno mejor que el otro.

Sin embargo, en el papel, ambas actividades están empujadas por los mismos procesos cognitivos. Cualidades nada mágicas pero que sí parecen estar más desarrolladas en algunas personas.

En la mayoría de los casos la palabra vidente es utilizada dentro de la estrategia de marketing esotérico, para subir la categoría de la persona que usando sus cualidades cognitivas desarrolladas, puede predecir o ver cosas de otra persona sin necesidad de preguntarle nada. Sin embargo, nada hay de distinto entre aquello y lo que hace un tarotista.

DI QUE ERES VIDENTE Y AUMENTA TU CACHÉ


Un tarotista ve lo mismo que un vidente, con la diferencia de que el primero se ha enfocado en una sola herramienta y que en este caso es la baraja de tarot. Si hubiese elegido unas runas, entonces sería un lector de runas. Si hubiese elegido la baraja española o cualquier otro oráculo de cartas no relacionado con el tarot, entonces se le llamaría cartomante. Pero en todos los casos e independiente de la herramienta que se use, lo que se mueve detrás es el mismo proceso que utiliza el  vidente.

Aún así y por motivos de marketing y espectacularidad la palabra vidente siempre ha llamado más la atención porque la mayoría de personas (no acostumbrada a investigar la definición de los términos) la asocia a poderes sobrenaturales. Obviamente, esta idea se refuerza aún más en personas supersticiosas que ven en este tipo de cosas una magia misteriosa que le confiere al vidente un aura superior.

Algunos negociantes esotéricos, han visto en esta confusión una mina de oro y han aprovechado la palabra vidente para ofrecer servicios que no se diferencian en nada con los de un tarotista. Pero como la palabra vidente tiene un aura de misterio mucho más profunda y toca la fibra de la superstición y fe de las personas, se aplica a diestra y siniestra en anuncios, páginas web, foros y todo lugar que reúna a a interesados en estos temas.

A estas alturas uno se puede hacer la siguiente pregunta:

¿Ve Paquita la vidente más cosas por ser vidente que un tarotista por ser tarotista?

La respuesta es no, en absoluto.

Entonces,  si ambos hacen lo mismo y utilizan los mismos procesos cognitivos ¿para qué sirven las etiquetas vidente y tarotista?

Pues dado los tiempos actuales, sólo para confundir aún más a las personas y, en algunos casos, manipularlas para hacerles creer que una cosa puede ser mejor que la otra. En rigor, puro marketing esotérico y juegos de palabras, muchas de ellas ni siquiera explicadas en profundidad y que enganchan para bien o para mal a personas que, ignorantes de los detalles, se dejan embaucar por categorías inventadas que hacen creer que existen diferencias cuando en realidad no las hay.

Cuando digo que no hay diferencias, me refiero a diferencias de base. Esenciales. Un lector de runas no es lo mismo que un lector de cartas o alguien que usa una bola de cristal. Es obvio que hay diferencias superficiales. Pero en la base, en sus procesos cognitivos, no hay diferencia alguna. Todos usan las mismas cualidades mentales.

LAS ETIQUETAS NO SON IMPORTANTES, LOS RESULTADOS SÍ


Luego de dejar atrás la enorme confusión creada con dos términos populares en el mundo esotérico, queda claro que alguien que ve o predice cosas no lo hace mejor por la etiqueta que se ponga, sino por los resultados que entrega.

Una persona de a pie jamás debiera prestarse al juego de las etiquetas ni debiera dejarse llevar por los solemnes títulos que se ponga alguien, especialmente en el mundo esotérico. De hecho, mientras más increíble sea la etiqueta más escéptico habría que ser. 

Si alguien utiliza palabras como "infalible" o frases tan sorprendentes y cómicas como "brujo supremo" "chamán todopoderoso" o "vidente cien por cien aciertos" habría que guardar cierta distancia y revisar si allí huele a marketing puro y duro.


1 comentario:

  1. Estoy completamente de acuerdo con tu artículo. Dentro de la "espiritualidad", hay muchísima prostitución, falsedad, marketing y sacaperras. Muchos individuos se adentran en la "espiritualidad" debido a que sus corazones quieren dejar de sufrir y lamentarse. Se convierten en las víctimas perfectas de embaucadores con títulos magmérrimos: Padmi Sambaba, Maestro yogui, curso de Reiki que te cambiará la vida, limpieza de chakras... y claro, aquel que está desesperado por dejar de sufrir, se creerá el engaño.

    La videncia es un terreno de arenas movedizas.

    Muchas gracias por tu artículo, siempre es muy interesante leerte.

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