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24 de enero de 2019

Aterrizar a palos o morir en el intento


Cada vez que veo un testimonio de alguien que dice que lo material no es importante y que el dinero no hace la felicidad, se me retuerce algo por dentro. No digo que el dinero lo sea de todo, pero sí creo que enviar mensajes en modo panfleto para denostarlo es un error.

En internet y especialmente en los apartados de espiritualidad abundan este tipo de historias. Alguien cansado de tener éxito material sufre un colapso mental profundo y se da cuenta que lo que tiene no le llena. El mensaje que se intenta dar es que las cosas materiales no sirven para nada porque cuando te toca estirar la pata no te llevas nada contigo.

¿De qué le sirve a un millonario el ferrari rojo y los miles de euros que tiene invertidos en esos fondos a largo plazo que rentabilizan como un tren a toda máquina, cuando la señora calavera viene a por él? 

No sirve de nada.

Eso, al menos, bajo la perspectiva de la pobre gente que aparece contando sus testimonios y que habitualmente, fíjate tú, son personas que han saboreado el éxito y que cansados de el recuerdan que hay otras cosas a las que poner atención.

EL QUE TIENE MUCHO SE ABURRE DE TENER Y EL QUE NO TIENE SE ABURRE DE NO TENER


Yo no pongo en duda el testimonio de estas personas que aparecen contando sus penurias. De hecho, me parece lógico. Alguien que se ha tirado toda la vida persiguiendo el éxito y no se ha preocupado de cultivar su interior, finalmente hará caput en algún momento. Estará hecho una mierda. Porque nadie le enseñó a gestionar lo que le sucede. Porque nunca se leyó el manual de "Qué hacer con mis emociones de hastío y depresión".

Entonces ahí están esas personas, muertas en vida. Como zombies exitosos al que el dinero que les sale por las orejas no les sirve para ser felices. Dan ganas de decirle a esta pobre gente que si no le importa, yo no tendría problema alguno en recibir como regalo todo aquello que no les llena. Con la ilusión que me haría tener un ferrari rojo y esos fondos de inversión que no producen la felicidad.

Lo que quiero decir con todo esto es que me parece una estupidez que existan estos vídeos en el ámbito espiritual y que con ellos se intente quitar importancia a la parte material que también es importante. 

Se manipula tanto la información con estos videos "sensibles" que se genera un sesgo gigantesco que lleva a pensar a las nuevas generaciones que  el dinero no importa y que poco más hay que irse al quinto pino en plan asceta o budista para ser feliz. 

Que si luego te dan ganas de ser ambicioso y comprarte un ferrari rojo o invertir como un condenado en la bolsa, eres un puto lobo de wall street, una mala persona sin corazón o en el peor de los casos, un tío antiespiritual. Un no-hippie, que horror!

Nadie se percata, por ejemplo, de que los que tienen el discurso de "estoy aburrido del dinero y necesito encontrarme" es porque tienen dinero. Rara vez verás a un pobre diciendo "Que cansado estoy del dinero". Al contrario, el pobre estará desesperado por encontrar un trabajo o por ganar la decimoquinta parte de lo que cuesta el ferrari rojo para así pagar las deudas que tiene. Necesita de forma urgente ese dinero que al otro quejica le sobra.

Con esto te das cuenta lo importante que es discernir y analizar los vídeos y discursos que abundan en el mundo espiritual. Revisar minuciosamente esos lemas y dogmas en donde parece que lo material es casi una condena.

Si no se aplica el sentido común sobre todos esos testimonos que andan dando vueltas por ahí, lo único que puede suceder y que creo ya está sucediendo, es crear un enorme ejército de hippies que viven más en la nubes que en el suelo que pisan.

Personas que vuelan como golondrinas de papel y que se despedazan con la primera brisa de realidad que les atraviesa. Sujetos que viven en una constante crisis económica que se suma al gilipollismo mental que les carcome el alma y que les hace caer al suelo como el atolondrado Ícaro.

Aterrizar a palos o morir en el intento, es todo lo que podemos hacer.

NOTA


La imagen de portada corresponde a la pintura de Herbert James Draper llamada El Lamento de Ícaro. Si sabes algo de mitología conocerás la historia de Ícaro, un ser que voló y se acercó tanto al sol que termino por quemarse. Eso, además del golpe que se dió y que le dejó patidifuso tal como aparece en la imagen. 





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