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6 de febrero de 2019

La Emperatriz y la Infertilidad Psicológica


No es primera vez que hablo en mi consulta con personas que tienen problemas para procrear, pero al mismo tiempo no presentan ningún problema físico que les impida lograr esa meta.

A una de las últimas personas que atendí le dije "quizá no tienes infertilidad orgánica sino psicológica", refiriéndome al hecho de que quizá la dificultad para engendrar venía de su inseguridad de no saber si su pareja actual era el candidato ideal. Cosa que podría repercutir en sus relaciones sexuales y en el control que ejercía en ellas, usando métodos anticonceptivos que precisamente impedían tener un bebé.

INFERTILIDAD PSICOLÓGICA O PSICÓGENA


Debo aclarar que el concepto de Infertilidad Psicológica lo mencioné por puro sentido común y porque me pareció una metáfora adecuada para diferenciar los problemas de concepción derivados de causas orgánicas de los causados por variables netamente psicológicas.

En este caso, la consultante me confirmó que, efectivamente, tenía inseguridad respecto a su pareja y no se sentía completamente convencida de que él fuera el padre ideal para su bebé, algo que obviamente producía cierto bloqueo en ella que luego ralentizaba o reducía la posibilidad de ser madre.

Lo sorprendente es que me puse a buscar información sobre la Infertilidad Psicológica y me dí cuenta de que el concepto existe y ha ya sido estudiado, aunque falta profundizar y matizar algunas cosas al respecto. Pero, en lo general, la idea es la misma. Personas sanas que no pueden procrear por causas tan variadas como el estrés u otras variables psicológicas. En este caso, la definición más precisa es Infertilidad Psicógena.

Es importante matizar que esto se encuentra en estudio y que no hay un consenso definitivo que afirme que lo psicológico afecta directamente en lo orgánico. Sin embargo, las causas psicológicas podrían desencadenar una serie de conductas indirectas que tarde o temprano podría afectar la vida sexual de una pareja, como el evitar a la otra persona, reducir la periodicidad de las relaciones sexuales y producir una serie de variables que sin ser causa directa de la infertilidad colaboran para que no se produzca el escenario ideal para engendrar a un bebé

LA EMPERATRIZ QUE NO PUDE ENGENDRAR


Todo este tema de la infertilidad lo asocio también a la preocupación que muchas mujeres presentan en una consulta de tarot y que refiere al tema de ser madres.

Y aunque siempre va por delante la advertencia de que un tarotista no es un médico y son las instituciones dedicadas a ello las que deben dar un diagnóstico al respecto, me es inevitable pensar y reflexionar en cómo, algunas veces, la dificultad para procrear guarda relación con el aspecto psicológico de la persona, más que con su estado físico.

Es como ver a La Emperatriz, símbolo de una mujer integral, con buena salud y fértil, teniendo problemas para llevar a cabo algo para lo que precisamente ella es la más adecuada. Mujeres jóvenes y sanas que por motivos distintos a los orgánicos, ven con inseguridad el sueño de ser madres.


Comparto un enlace con un análisis bastante formal que permite profundizar en este tema: http://www.clc.cl/clcprod/media/contenidos/pdf/MED_13_4/PsicologiaInfertilidad.pdf

NOTA


La imagen de portada corresponde a La Emperatriz de la baraja Lo Scarabeo Tarot, de Mark McElroy & Anna Lazzarini.


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