TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

28 de agosto de 2019

Cinco de Oros ¿Contigo, pan y cebolla?


Hace poco hablé con una mujer que se parece a muchas mujeres y hombres que he conocido. Está mal a nivel económico y aún asi tiene el corazón para prestar dinero a otros que están igual o peor que ella. A ella también le prestan dinero porque no tiene suficiente y al final parece vivir en una especie de bucle en donde nadie surge y todos parecen vivir como mendigos, dependiendo de la caridad de otros.

Esa situación o escenario me ha recordado la expresiva imagen del Cinco de Oros, en donde dos mendigos parecen acompañarse. Uno medio cojo y el otro que no parece estar muy allá. La imagen expresa un escenario chungo, triste, en donde nadie parece estar radiante y cómodo. 

CONTIGO, PAN Y CEBOLLA, PERO CON LÍMITES


Contigo, pan y cebolla es una frase que demuestra lealtad entre personas. Pero creo que su sentido está completamente sobrevalorado y mal usado. Muchas parejas y/o amigos se apegan a esta frase para perpetuar estados de miseria que en vez de hacerles crecer, parece que les hunden más. La cosa se vuelve hasta un poco masoquista.

De qué te sirve el amor o ese deseo de ayudar a otros si para ello tú mismo tienes que despojarte de tu estabilidad emocional e incluso de tu dinero, a tal punto que tú mismo te transformas en un mendigo a nivel material y emocional?
 
Una cosa es ayudar y la otra es transformarte tú mismo en un miserable. Porque ¿si te vuelves como el mendigo y ya no te queda nada que dar, entonces qué darás? te quedas atrapado en la misma condición que trataste de resolver, pero no te has dado cuenta que has caído en una trampa y has sido devorado por ese torpe y poco racional sentimiento de solidaridad extremista.

Pero espero no se me malentienda. No estoy en contra de la solidaridad y la generosidad. Estoy en contra de las conductas irracionales que arrastran a esos que ayudan al mismo agujero en el que están aquellos a los que ayudan. Estoy en contra de ello porque he visto a personas así, que empezaron ayudando y luego se transformaron en un mendigo más. Su tristeza exterior se huele, parecen ángeles marchitados y se comportan como bestias. Como  animalitos que acaban de ser paridos por la madre naturaleza.

Alguien puede decir "Es que el mendigo por mendigo que sea siempre tiene que dar" y yo entiendo perfectamente esa frase y su belleza, porque habla de que siempre se puede dar algo, aunque no sea dinero. Puedes dar una sonrisa o un saludo educado. 

Pero yo me refiero, literalmente, a esos casos en donde el que ayuda se sacrifica a sí mismo a tal punto de perder su posición benefactora y se transforma en alguien que necesita ser ayudado. Eso es lo que para mi no tiene sentido. Cuando la cosa pasa de Contigo, pan y cebolla a estupidez y ceguera intelectual.

Eso es, en cierta forma, el Cinco de Oros




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