TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

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24 de abril de 2020

La interpretación de tarot es libre, pero también tiene reglas


Hace poco participé de un debate en donde se intentaba aclarar si el tarot se interpreta de manera libre y subjetiva o si, al contrario, tiene reglas establecidas. La pregunta, supongo, aparece porque entre tarotistas hay muchas diferencias a la hora de interpretar y es prácticamente imposible que todos lo hagan igual. Esto produce que muchas personas piensen que en el tarot no hay reglas y todo está permitido.

Ahora bien, es cierto que cada persona le aporta su sello único a la lectura de tarot. Sin embargo, esto no quiere decir que el proceso de interpretación sea completamente libre. De hecho, hay reglas tácitas que aparecen, independiente de la baraja que uses y sin importar si es una baraja antigua o nueva.
 

QUÉ ES LA INTERPRETACIÓN DE TAROT


La interpretación es un ejercicio en donde traducimos o damos sentido a algo que hemos leído o visto. Por tanto, podemos deducir que la interpretación del tarot comienza cuando miramos las cartas por primera vez y comenzamos a enlazar conceptos basándonos en las imágenes que vemos en ellas.
 
En este punto, podemos advertir dos instancias que serán importantes en todo el proceso:

✅Cuando, una vez expuestas las cartas, damos un primer vistazo sin decir nada.

✅Cuando, con las cartas organizadas en nuestra mesa, comenzamos a desarrollar la lectura de forma verbal o escrita.

En este punto, sería un error suponer que la interpretación es solo la segunda parte de todo este proceso. Lo correcto es entender que ambos pasos forman parte del proceso de interpretación de tarot.

LAS REGLAS QUE APARECEN EN LA PRIMERA PARTE DE LA INTERPRETACIÓN (FASE OBJETIVA)


Cuando damos un primer vistazo a las cartas expuestas, aparecen las primeras reglas inamovibles en la interpretación. Estos conceptos o normas que no podemos cambiar son los propios nombres de las cartas y las imágenes predefinidas que hay en ellas.

Si te aparece La Luna, no le puedes llamar Sol y si en La Muerte aparece una calavera con una guadaña, no puedes decir que es un ángel con una trompeta.

Ya en esta instancia, nos damos cuenta de que nuestra interpretación estará condicionada por esos elementos y será tarea nuestra avanzar al siguiente paso de la lectura, respetando esas reglas iniciales. 

Es importante matizar que estas reglas son lógicas y no se pueden pasar por alto, ya que si no se respetan, eso quitaría todo el sentido a la baraja de tarot que estás usando y daría lo mismo leer eso o leer en unas runas lo que a ti te parezca mejor. Si estás usando una baraja de tarot determinada es porque te comprometes a seguir unos lineamientos racionales básicos, relacionados con esa baraja en específico. 

LA LIBERTAD QUE APARECE EN LA SEGUNDA PARTE DE LA INTERPRETACIÓN (FASE SUBJETIVA)


El siguiente paso en una interpretación de tarot, es comenzar a enlazar unas cartas con otras y describir lo que sentimos y percibimos con ellas. Es en este punto en donde podemos permitirnos licencias creativas que dependerán de nuestro bagaje cultural o la profundidad que demos a los símbolos.
 

Si para una persona La Muerte puede ser una transformación psicológica profunda, para otro puede ser la pérdida de algo preciado. El Sol puede ser la luz y calor que emana de una amistad, mientras que para otro puede representar un acuerdo legal que llega a buen puerto.

En esta parte de la interpretación en donde aparece la riqueza del tarot, que permite explayarse libremente con cada imagen que aparece en las cartas. Esta es la fase subjetiva del tarot, en donde nadie puede ni debe ser maestro de otros. Cada uno encuentra su propio camino para construir la interpretación, tirando de sus propias herramientas conceptuales e imaginativas.

UN EJERCICIO OBJETIVO Y SUBJETIVO A LA VEZ


A muchas personas les resulta cansino encontrarse con maestros de tarot que parecen no dejar espacio a la libertad interpretativa y proclaman de manera vehemente que las cartas deben interpretarse de una única forma. Esto, por supuesto, no es sano, ya que rompe ese aspecto creativo que todos tienen derecho a tener y que, además, fortalece la experiencia del tarot.


Lo razonable, entonces, parece ser el aceptar el equilibrio en la interpretación y comprender que, como la vida, la interpretación del tarot es un ejercicio objetivo y subjetivo a la vez. En donde nos enfrentaremos a reglas inamovibles pero también a libertades que, combinadas con nuestro conocimiento, pueden crear una experiencia enriquecedora.




Imagen de Jean Didier en Pixabay



 

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