TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

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16 de mayo de 2020

Arquetipos e inconsciente colectivo ¿falacias?

Tarot y psicologia

ARQUETIPOS E INCONSCIENTE COLECTIVO ¿FALACIAS?


Los arquetipos son un concepto que cobró mucha fuerza en el ámbito psicológico, gracias a la influencia de Carl Gustav Jung y personajes como James Hillman, que desarrolló la Psicología Arquetipal.

De manera muy resumida, podríamos decir que los arquetipos son elementos psíquicos (mentales) que se ubican en algo que Jung denominó inconsciente colectivo, algo así como una enorme base de datos compartida y en donde podemos encontrar ideas o patrones colectivos y que afectan a muchas personas a la vez.

Sin embargo, el concepto de arquetipo viene de mucho más atrás. La raíz de la palabra es griega y refiere a una especie de modelo o principio original, del cual se desprenden otras ideas o modelos.

Para Platón, la cosa era bastante filosófica. Él hablaba de los arquetipos como algo invisible que, de alguna u otra manera, intervenía en el mundo terrenal. Como las ideas del bien, la belleza, la justicia y la verdad. Ideas abstractas que nadie puede tocar pero que, sin embargo, se expresan en el mundo y son entendidas por el ser humano.  


EL PROBLEMA DE RELACIONAR LA IDEA DE ARQUETIPO E INCONSCIENTE COLECTIVO EN EL ESTUDIO DEL TAROT 


Para exponer el problema que tienen las ideas de arquetipo e inconsciente colectivo aplicadas a la práctica del tarot, primero hay que señalar que estas ideas provienen de una visión de la psicología clásica, basada por sobre todo en un entendimiento metafísico de las cosas. Es decir, basado en cosas invisibles y por tanto no demostrables de ninguna forma racional. Esto abarca teorías y conclusiones que, en la mayoría de los casos, son solo inferencias sobre la realidad.

El conflicto, entonces, de estudiar y practicar el tarot basado en los conceptos de arquetipo e inconsciente colectivo es que son ideas inconsistentes desde un punto de vista materialista o de alguien que necesita demostrar o confirmar empíricamente lo que hace y practica.

En este punto, hay que hacer hincapié en que esta inconsistencia es un problema solo para aquellos que, como yo, buscan evidencia verificable en la propia práctica del tarot. Esto no es ni será un problema para aquellos que, por legítima decisión personal, han decidido practicar el tarot basados en ideas, suposiciones o inferencias que nadie ha demostrado de forma empírica.

Esta última visión es la que yo denominaría una visión cuasi religiosa del tarot. En donde es posible enlazar conceptos como ángeles, guías espirituales y cualquier idea no demostrada, con el tarot.


ARQUETIPO E INCONSCIENTE COLECTIVO COMO IDEAS QUE NO SE PUEDEN VERIFICAR DE MANERA GENERAL


La primera deducción a la que puede llegar una persona, cuando le dicen que los arquetipos o el inconsciente colectivo son ideas metafísicas que no existen desde una perspectiva materialista de las cosas, es la de cuestionar la veracidad de esta afirmación. Echando mano del fundamento lógico respecto a la existencia de los sentimientos.

¿Si existe y puedo sentir el amor, la tristeza o la ira y no las puedo ver ni palpar, qué me garantiza que las ideas de arquetipo e inconsciente colectivo no existan, siendo que tampoco las puedo ver ni palpar?

La respuesta a esto es sencilla.

La gran diferencia entre los sentimientos, los arquetipos y el inconsciente colectivo, es que estos dos últimos no son algo que todos podamos sentir o describir como una experiencia personal. Son conceptos e ideas aislados, en los que algunos creen, mientras otros no.

En este tipo de análisis lógico debemos constatar, entonces, que es la experiencia común a todas las personas la que da veracidad a un hecho o idea determinada.


La tristeza es algo que todos sentimos. Sin embargo, los arquetipos y el inconsciente colectivo no. Esos conceptos no son algo que podamos confirmar en nosotros mismos de manera común y sin importar nuestras posturas ideológicas.


Hablo aquí de un concepto de existencia que es el opuesto al de la imaginación. Una cosa puede existir como concepto imaginario en la mente de una sola persona y que solo ella puede experimentar, mientras otra puede existir como un hecho verificado en la realidad física que nos rodea y que todos, en conjunto, reconocen y experimentan.

LO QUE SUCEDE CON EL ESTUDIO DEL TAROT SI SE DESECHAN LAS IDEAS DE ARQUETIPO E INCONSCIENTE COLECTIVO


Si desechamos la idea de arquetipo e inconsciente colectivo del estudio del tarot, lo primero que vamos a descubrir es que la mayoría de escuelas, escritores y tarotistas que han explicado el funcionamiento del tarot mediante estos conceptos, estarían sosteniendo su aprendizaje en una idea no confirmada de forma empírica. Lo que significa que su posición se parecería o seguiría los mismos lineamientos de una creencia religiosa.

Ahora bien, doy aquí mi opinión personal sobre el asunto.

Mezclar conceptos religiosos con el tarot o incorporar ideas místicas y ocultistas no confirmadas de forma empírica en la lectura de cartas, no me parece en absoluto mal. Siempre y cuando se admita que esta forma de aprender, practicar y enseñar tarot no tiene más consistencia material y pragmática que una religión o una filosofía teórica.

Si los alumnos o curiosos se sumergen en el mundo de tarot con esa premisa clara, me parece que es una forma legítima de desarrollar su conocimiento. De la misma forma que habrá otros que busquen certezas que puedan ser demostradas.



CÓMO ESTUDIAR EL TAROT, PRESCINDIENDO DE LOS CONCEPTOS DE ARQUETIPO E INCONSCIENTE COLECTIVO



Si se hacen a un lado los conceptos animistas o mentalistas de la psicología y se expurga la idea de arquetipo e inconsciente colectivo. Entonces ¿Qué sentido tienen las imágenes en las cartas de tarot? ¿Con qué directrices un tarotista las puede utilizar?

Para resolver esto, debemos ir a la rama científica y pragmática de la psicología, empezando por el conductismo e incluso yendo más atrás para entender dilemas como El dogma del fantasma en la máquina planteado por el filósofo Gilbert Ryte y que refuta la doctrina cartesiana referida a la relación mente y cuerpo. Con esto, se crea una escisión en la forma de entender el concepto de mente y se descarta cualquier hipótesis o teoría no verificada respecto a ella y la forma en que los objetos físicos interactúan con ella.

Cabe recordar que, hoy en día, hablar de mente o de algo espiritual dentro nuestro no deja de ser una suposición no confirmada.


De hecho, en la propia psicología no existe un consenso oficial para establecer qué es la mente y si existe o no. Por lo que las teorías que se basan en ella, como el psicoanálisis o el método de análisis propuesto por Jung no dejan de ser elucubraciones e inferencias sobre algo que aún no se tiene del todo claro.

Una alternativa a todos estos conceptos sin comprobación, sería acogerse a las ideas más primitivas del conductismo. Esto nos lleva a enfocar en la conducta más que en las ideas animistas de la psicología.


QUÉ SON LAS IMÁGENES DEL TAROT DESDE UNA PERSPECTIVA RACIONAL Y PRAGMÁTICA



Las imágenes de las cartas de tarot no son arquetipos como tal, ni mucho menos obedecen al inconsciente colectivo como definición. Serían simples descripciones gráficas de escenarios y comportamientos humanos comunes y que trascienden la cultura e ideología de una persona. No tendrían magia ni atisbo de un horizonte místico.

Serían, si eso, algo parecido a las pinturas rupestres. Manifestaciones gráficas de personas comunes y corrientes, que quisieron plasmar lo que veían. En ese sentido, la belleza de las pinturas rupestres es el pragmatismo que da sentido a su veracidad.

Si alguien hace más de diez mil años pintó en las Cuevas de Altamira un bisonte, ese animal seguirá siendo lo mismo hoy en día. Si encontramos una antigua pintura con un hombre cazando, la acción o conducta de caza seguirá significando lo mismo para quienes vean esa imagen, miles de años después.

No hay arquetipos ni inconsciente colectivo. Solo un montón de escenarios comunes en donde el ser humano tiene conductas que se repiten siglo tras siglo, milenio tras milenio, convirtiéndose en patrones conductuales que luego son plasmados de forma gráfica en las Cuevas de Altamira o en unas láminas de cartón.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay



 

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