TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

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10 de mayo de 2020

Condicionamiento en el Tarot


Si somos estrictamente racionales a la hora de describir el concepto de condicionamiento, tenemos que admitir que la lectura del tarot no está exenta de el, así como muchas otras actividades que realizamos a diario.

Hace ya bastantes décadas, el psicólogo Edward Thorndike describió el aprendizaje como un sistema de ensayo y error en donde un organismo vivo, prueba y repite conductas en función de la respuesta que reciba. Esto se conoce como Ley del Efecto.

Estas conclusiones preliminares ayudaron a Burr Huss Frederic Skinner a construir las bases del conductismo, una corriente psicológica que se centra en el estudio de la conducta, como base experimental para llegar a conclusiones relacionadas con el condicionamiento de los organismos vivos.

CONSULTANTE EN FASE ENSAYO Y ERROR


Cuando un consultante se inicia en las lecturas de tarot, es muy probable que lo haga empujado por una necesidad de respuestas. Es posible, también, que antes de llegar a esto haya probado con otras cosas, en una etapa de ensayo y error parecida a la expuesta por Thorndike.

Entonces, un día, la persona accede a una consulta de tarot y entiende que esto le ha ayudado. Es decir, recibe una respuesta o refuerzo positivo. Esto, a su vez, le hace considerar el repetir este sistema en determinada cantidad de tiempo. Es decir, la persona ha aprendido que ir a una consulta de tarot le puede beneficiar y por tanto esa conducta tiene más posibilidades de ocurrir en el futuro.

Si las consultas se repiten en el tiempo y el consultante se da cuenta de que esto le es beneficioso, esa conducta, la de visitar a un tarotista, se convertirá en habitual por refuerzo y será incluida dentro de las costumbres de esa persona.

TAROTISTA CON CONDUCTAS APRENDIDAS


Por otro lado, el tarotista también tiene conductas aprendidas y que están presentes antes de que aparezca el consultante. Una persona lee las cartas porque al hacerlo ha recibido un refuerzo que le hace repetir la conducta. Este refuerzo puede ser el bienestar que le produce saber que ayuda a otros y sí, es su trabajo, la recompensa que recibe por llevar a cabo esta conducta y que, en este caso, sería el pago. Un tarotista puede perpetuar su labor por ambos motivos, incluso. Es decir, porque le produce satisfacción y porque recibe una retribución económica.

De esta forma, podríamos decir que un tarotista es alguien que repite la conducta de leer las cartas porque ha llegado a la conclusión de que la respuesta que recibe al hacerlo es algo positivo o que le produce bienestar.

CONSULTANTE, TAROTISTA Y CONDICIONAMIENTO


Cuando un consultante y tarotista se reúnen, es importante destacar que cada uno ejerce un tipo de conducta que influye al otro. Esto en conductismo se conoce como conducta operante. Una conducta instrumental que interviene en el medio y que, dependiendo de la respuesta que reciba, se repetirá. Es decir, se transformará en un condicionamiento operante.

Así, el consultante influye en el tarotista para que este le entregue respuestas y a su vez el tarotista influye en el consultante, para recibir el estímulo esperado, que es la satisfacción o la paga.

Dependiendo de los resultados en la reunión entre consultante y tarotista, ambos sujetos determinarán si han tenido un refuerzo positivo. Es decir, un estímulo que les hará pensar que esto que han hecho se puede repetir.

En este punto, es importante resaltar lo raro que resulta el argumento de algunos tarotistas que señalan que una lectura de tarot, especialmente la predictiva, pueda terminar condicionando al consultante.

Sin embargo, poco se habla de los condicionamientos que tanto consultante y tarotista tienen, incluso antes de comenzar una consulta. Más, considerando que la propia consulta es un proceso experimental y experiencial, en donde los que intervienen están jugando el juego de la conducta para obtener resultados y reforzar sus propias conductas, si eso procede.

LA ÉTICA Y EL CONDICIONAMIENTO EN EL TAROT


Desde la perspectiva conductista, si alguien repite una consulta es porque está recibiendo un premio o estímulo satisfactorio. Sin embargo, la cosa no siempre parece así de sencilla.

En mi caso, muchas veces he visto a consultantes entrar en procesos de repetición de consulta, para recibir un refuerzo positivo que apareció en su primera consulta. En este caso, hay que poner atención a si esa conducta aprendida realmente ayuda al consultante y si, por otro lado, nos satisface a nosotros como tarotistas.

Por ejemplo, si un consultante vuelve una y otra vez a la consulta, preguntando lo mismo, de seguro no son las respuestas del tarotista las que percibe como premio o estímulo reforzador de su conducta, sino más bien la sensación de que alguien le oye y le presta atención. Una labor que, en teoría, podría cumplir cualquier otra persona, ya sea amigo, familiar o psicólogo.

En este punto, uno como tarotista debe plantearse si es ético alimentar el condicionamiento operante del consultante basado en la búsqueda de algo distinto a las respuestas que le puede dar el tarot en sí.

Por ejemplo, a mí lo que me produce más satisfacción, además de que me paguen por lo que hago, es sentir que estoy ayudando realmente a otros. Percibir que la descripción que hago de los sucesos, ayuda al consultante a tener un mapa de sí mismo y de lo que puede ocurrir a nivel predictivo. Luego, si eso le ayuda a entender el entramado de conductas propias y ajenas en la que se encuentra, para desbloquear o modificar lo que sea necesario, por mí estupendo.

Sin embargo, si el consultante vuelve a mi consulta y me pregunta lo mismo que me preguntó hace una semana, entonces no siento satisfacción. Porque mi satisfacción no está en crear/mantener consultantes que repitan consulta sobre los mismos temas y para cubrir necesidades paralelas a lo que considero la función principal del tarot.

Para mí, la función del tarot es dar respuestas que el consultante pueda usar para luego elegir, libremente, el cambio de ciertas conductas, en vista de obtener mejores resultados o estímulos en su vida.




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