TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

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3 de mayo de 2020

La enseñanza del tarot y sus limitaciones

Una de las primeras conclusiones a las que llegué, después de años de estar relacionado con el tarot, es que cuando intentas trasladar la enseñanza del tarot a otras personas, automáticamente la limitas.

Es decir, vuelves la enseñanza un conocimiento singular y subjetivo, basado en tu propia comprensión, para luego traspasarlo a los alumnos. Como el profesor de 
religión que adoctrina a los niños en la escuela y que vuelca en ellos conocimientos manoseados por su propia representación mental.

Aprender tarot así no es algo malo, por supuesto. De la misma forma que no es malo asistir a una clase de religión. Siempre y cuando se tengan claras las limitaciones de este tipo de enseñanzas. Sin embargo, para comprender las limitaciones, primero debemos entender el concepto de tarot al que nos referimos.
 

LAS DEFINICIONES DE TAROT


Cuando alguien lee u oye la palabra tarot, lo normal es que piense en una baraja de cartas o en alguien con un turbante en la cabeza echando la suerte con unas láminas de cartón. Una tercera definición, podría ser la de una persona aplicando un método con las cartas, que le permite predecir, reafirmar o aclarar cosas a sí misma o a otra persona.

La RAE no se complica mucho con el significado de tarot. Indica que es el nombre que recibe una baraja de 78 naipes y también es el nombre que recibe el juego en sí.

En este caso y para no confundirnos, hablaremos del tercer concepto de tarot que he mencionado y que está relacionado con el método que usamos los tarotistas.
 

LAS LIMITACIONES EN LA ENSEÑANZA DEL TAROT


Si nos suscribimos a la definición de tarot como método, nos daremos cuenta de sus limitaciones en la enseñanza, especialmente si ella está dirigida a cualquier otra cosa que no sea la comprensión del tarot como un juego de cartas común y corriente. Más allá de ese límite podemos encontrar la escuela terapéutica, predictiva, ocultista, cabalística, entre muchas otras.

Al llevar el tarot más allá de un juego, entramos en tierra de nadie. Un sitio en donde cualquiera puede poner su semilla y sembrar el tipo de conocimiento que desee. Y esto, que es la aparente gran virtud del tarot, es también su gran problema y lo que produce grandes dolores de cabeza al novato.

Todo lo que nos enseña un profesor de tarot o una escuela de tarot estará siempre condicionado por reglas o normas artificiales, que por esencia son subjetivas y, en la mayoría de casos, difíciles de contrastar de forma empírica. Lo que dificulta que haya un conocimiento único y reglado sobre el tarot como método.

Ahora bien, el problema no es que haya libertad de métodos y enseñanzas variopintas. El problema es que, en muchos casos, el aprendiz desconoce esta realidad y piensa que una única escuela o profesor tiene todo lo que necesita saber sobre tarot. Cuando en realidad, hay tantos métodos como imaginación tengan los profesores y las escuelas.


El novato que desea iniciarse el conocimiento del método del tarot, debe tener claro que esta diversificación es también una forma de limitación, si decide quedarse solo con un único conocimiento.


En este caso, el aprendiz deberá aceptar que su introducción en determinado método será siempre cuestionable, refutable y moldeable. Deberá aceptar, también, que la escuela o profesor puede llevar muchísimos años enseñando tarot, pero eso no le garantizará que el conocimiento que obtenga sea el más válido, en relación a todos los demás.

Entonces, una vez que el alumno entienda que la enseñanza del tarot es un camino lleno de licencias creativas, podrá explorar libremente otras opciones de conocimiento, para fortalecer o diversificar su propia perspectiva sobre el tarot.




Imagen: Isle of Dogs Tarot Cards - Brighton Ballard

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