TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

20 de octubre de 2020

Crítica de Wonder: el ermitaño que todos llevamos dentro

 

Wonder tiene todas las papeletas para ser una película llena de clichés. Pero logra desviar la atención de lo evidente para enfocarse en una historia profunda que habla del aislamiento y la marginación. Un aislamiento que tiene muchas aristas y que la cinta se encarga de representar de manera magistral. 

 

EL ERMITAÑO QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO

 

Inicialmente, la película se centra en la historia de un niño llamado August al que le cuesta abrirse al mundo a consecuencia de la inseguridad producida por las 27 operaciones que ha tenido en su rostro y que le han transformado en alguien que no pasa desapercibido. Algo que él trata de evitar usando un casco de astronauta para ocultar su rostro.

 

En esta película, como toda historia de desarrollo personal que se precie, aparecen los antagonistas. Los niños crueles con padres huecos y superficiales que intentan apagar a un August que lucha por salir de su cascarón. O mejor dicho, de su casco de astronauta.  

 

En este punto, es interesante ver cómo la película comienza con el foco en August y su dilema social, para luego separarse en distintas historias que, de forma distinta, también hablan de marginación. Tenemos por un lado a la hermana del chico, que después de estar mucho tiempo alejada de su madre comienza a integrarse poco a poco. Y también tenemos al nuevo amigo del muchacho, que lucha por desmacarse del statu quo que significa arrimarse a los más chulos de la clase. Todas estas son formas de marginación.

 

En este caso, August funciona como la columna vertebral de una historia que no solo le compete  a él sino a muchas personas que pasan por su mismo trance. Entonces su figura de transforma en un Ermitaño Arquetípico que busca construir un puente con el mundo que le ha desilusionado. Una desilusión que, por supuesto, también siente su hermana y su amigo, cuando se enfrentan a la marginación o  por ser distintos o elegir algo distinto.

 

Es aquí en donde hablo de un tratamiento magistral del tema del aislamiento y la marginación. Porque aquello no solo se produce por tener un rostro distinto al del resto, sino también por otros muchos motivos, no siempre visibles y evidentes. Muchas personas sufren de aislamiento y marginación y tienen un Ermitaño Interior que, a veces, no se atreve a salir al mundo.

 

EL ERMITAÑO QUE BRILLA


Cuando el director de Wonder logra sacudirse los clichés y los típicos discursos de compasión, entramos en una fase de empoderamiento de la diferencia. Entonces, lo que no es igual al resto destaca y se transforma en un elemento que inspira a otros. Así, August renace de las cenizas como el áve fénix, reparando también las cicatrices de otros.

 

Entonces, el Ermitaño brilla. Como en la carta de tarot de Rider Waite. Con su farolillo, iluminando el camino de otros.

 

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