TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

19 de octubre de 2020

Cuando las cartas no hablan ¿En realidad no hablan?




Una justificación habitual para explicar porqué a veces no es posible al tarotista desarrollar una respuesta clara a la pregunta de un consultante, es señalar que las cartas no hablan. En algunos casos, incluso, se indica que las cartas se han negado a responder.

Pero vamos a ver ¿Estamos insinuando que las cartas tienen conciencia y tienen la capacidad de decidir si quieren responder o no a una pregunta?

LAS CARTAS NO SON UN SER VIVO, SON LÁMINAS DE CARTÓN


Si se analiza el asunto desde una perspectiva práctica y materialista, hay que admitir que las cartas son solo un recurso que complementa el discurso del tarotista. Un discurso basado en la percepción personal que ha tenido del consultante, ya sea de forma telefónica, presencial o incluso por correo. En este caso, las cartas son como las piezas del Lego que ayudan a construir algo más grande y que es la interpretación final.

Dotar a unas láminas de cartón de personalidad nunca me ha parecido una buena idea. Primero porque no es realista y segundo porque alimenta un tipo de superstición que no creo que ayude mucho al propio tarotista y consultante. Esto, considerando que si crees que las láminas de cartón tienen vida, con mucha facilidad te tragarás la idea de que el mal de ojo existe o que los amarres funcionan. Al final, con la superstición, se terminan creyendo muchas cosas, creando un cuadro de ansiedad en el consultante.

Pero, entonces ¿Por qué aparece la justificación de que las cartas no quieren hablar?

LAS CARTAS SIEMPRE MUESTRAN ALGO, EL QUE NO LO VE ERES TÚ


La razón más factible por la que una persona le echa la culpa a las cartas por la falta de respuesta ante una pregunta, pienso que tiene que ver con la dificultad para asumir los propios fallos. Queda mucho mejor y es mucho más esotérico/místico decir que las cartas no han hablado, que admitir que tú hoy no te sientes bien y no ves ni papa en las cartas. Porque claro, dejar expuesta la propia debilidad frente a alguien que cree somos seres dotados de capacidades extraordinarias, podría echar por tierra esa imagen de superioridad que queremos crear. Literalmente, nos caemos del pedestal en el que nos han puesto.

Sin embargo, si el tarotista es honesto consigo mismo, descubrirá que el problema lo tiene él y deberá gestionar eso, admitiendo con honestidad que no tiene un buen día. He conocido a muchos colegas con altas exigencias que se niegan a admitir estas verdades. Y en cierto grado los entiendo. No quieren exponer sus debilidades y quieren mantener una imagen fuerte y segura frente a los consultantes. Pero no puedes vivir escondiéndote de tus propias imperfecciones. Quizá, si te relajas y entiendes que eres humano como todos los demás, aceptarías con naturalidad que en realidad las cartas están ahí y el que no ve nada en ellas eres tú.

Además, vamos a lo objetivo. Cuando echas las cartas siempre ves las imágenes en ellas. Si al voltear las cartas tuvieras solo láminas de cartón en blanco, podría aceptar que no hay nada que leer en ellas. Porque no hay imágenes que interpretar. Pero siempre aparecen las imágenes y por tanto la posibilidad de entresacar de ellas un significado. Entonces, que tú, viendo las imágenes no tengas la creatividad necesaria para empezar a enlazar significados y conectarlos con lo que percibes del consultante, lo único que quiere decir es que el fallo viene de ti.

NO PERMITAS QUE EL BLOQUEO TE CONSUMA


Si vives tu vida de tarotista creyendo que en algún momento las cartas se van a negar a hablar, entonces has caído en la trampa de la justificación. No estás aceptando la realidad que se oculta detrás de esa explicación esotérico-mística. No estás aceptando que, a veces, al mirar las cartas te bloqueas y no sabes qué decir.

Si abandonas la justificación, si te dejas de escudar en las explicaciones místicas, entonces te encontrarás con la verdad y ese será un buen inicio para trabajar y superar esos momentos de bloqueo.

En mis talleres de tarot me han preguntado qué hacer si aparecen las cartas y de la boca no sale nada qué decir. Entonces mi respuesta es:

Obliga a tu mente y tu lengua a soltar cosas, aunque sean un montón de tonterías. Pero di algo. Lucha contra tu bloqueo.


De la misma forma en que la solución para un tartamudo no es quedarse callado, así mismo tienes que hablar para combatir eso que te está sucediendo. La única forma que tienes de superar tu problema es seguir avanzando, sin vergüenza y miedo a fallar. Y si tartamudeas o fallas, comprende que es normal. Sé comprensivo contigo mismo. No te machaques y vuelve a levantarte. Vuelve a hablar y decir cosas. Lucha por hacer tu interpretación.
 
Si dejas de lado el escudo de protección que dice que las cartas no hablan, entonces puede que seas un tarotista más imperfecto, pero mucho más honesto contigo mismo y con los consultantes.
 
Entonces, si tú hablas las cartas hablarán. Tal cual lo hacen las cartas que aparecen en la curiosidad historia de Alicia en el País de las Maravillas.
 
 
 

 
 
 

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