Almas gemelas, mito y tarot




Las almas gemelas son un tema recurrente en el ámbito del tarot y la tirada de cartas. Principalmente, porque despierta la curiosidad de todo aquel que busca entender el concepto romántico del amor y las almas afines.

Las también conocidas como llamas gemelas inspiran historias hermosas y crean mucha ilusión. Especialmente en personas que se sienten enamoradas de otros, que a sus ojos, parecen venidos de otro mundo o dimensión.

De hecho, aunque muchos intentan marcar una diferencia entre almas gemelas y llamas gemelas, en realidad estamos hablando del mismo concepto. El reencuentro de partes que estaban separadas.


 

QUÉ SON LAS ALMAS GEMELAS

 


A nivel esotérico, las almas gemelas son dos seres que vibran en una misma frecuencia y son capaces de expresarse un tipo de amor superior. Eso, porque sienten lo mismo y perciben el mundo de una manera única.

Sin embargo, no hay antecedente histórico ni racional que indique que este tipo de seres y relaciones existan. Aunque sí es cierto que el concepto de las almas afines despierta una serie de explicaciones paralelas sobre su origen.

Para otros, las almas gemelas separadas son dos entidades completamente distintas pero, al mismo tiempo, complementarias. Algo así como juntar a un impaciente con una persona muy paciente. O a una persona supertranquila con uno extremadamente revoltoso. O, en términos astrológicos, juntar a Aries con Libra o Acuario con Leo. Distintos, pero complementarios.

De esto, por supuesto, tampoco hay prueba empírica. No hay justificación racional que ubique esta idea lejos de la superstición.

Aun así, podemos investigar la raíz de este mito para comprender por qué se ha adherido tanto a la parte psicológica de muchas personas que consultan al tarot en busca del amor verdadero.

 

PLATÓN Y LOS ANDRÓGINOS, LA CLAVE DEL MITO



Platón era un filósofo con mucho tiempo libre. Tanto así que en una de sus obras llamadas El Banquete describió al andrógino. Un ser humano un tanto especial que se caracterizaba por reunir en sí mismo a los dos sexos. El andrógino tenía cuatro piernas, cuatro brazos, dos rostros y una cabeza.

Según Platón, estos seres campaban a sus anchas por la Tierra y eran bastante vigorosos. Eran humanos supervitaminizados. Algo que, por supuesto, comenzó a preocupar a los dioses.

La cosa se complicó con la actitud desafiante de los andróginos. Esto terminó de cabrear a los de arriba, que decidieron tomar medidas para que dejaran la chulería y esa actitud amenazante. En este punto, el dios que hizo de tripas corazón fue Zeus, que se sintió obligado a resolver el asunto de manera salomónica. No los podía destruir, pero los partió por la mitad tal cual una hogaza de pan, para debilitarlos. Y así fue. Desde ese día comenzó la fabricación de seres humanos como los conocemos hoy.

Cuenta la historia que el encargado de hacer la cirugía plástica después de los cortes que pegó Zeus a diestra y siniestra fue Apolo. El dios de las artes, la muerte súbita, pero también de la curación. Él fue el encargado de dar forma a los sexos y finiquitar los detalles. Como poner la cabeza en la misma dirección de los genitales. Esto, además, fue una medida estratégica para incentivar la reproducción humana (Gracias Apolo!😏).

Según el relato, estos humanos que eran partes de un andrógino, se buscan de manera constante, aspirando a esa unión que una vez conocieron. Una búsqueda trágica en donde no es posible volver a unir lo que un día Zeus cortó.

Lo interesante de la historia de Platón es que en su relato contempla la posibilidad de que de un solo andrógino salieran dos mitades de un mismo sexo. Lo que daría sentido y validez, también, a la homosexualidad. Un escenario en donde un hombre busca a su otra mitad que también es hombre o una mujer que busca a su otra mitad femenina.

 


 

TIRESIAS, LOS TUMTUN Y LOS HERMAFRODITAS



Si miramos en los relatos históricos, podemos encontrar varias referencias al concepto del andrógino o a la idea de dos seres en uno. Los propios griegos tienen la historia de Tiresias, una persona que en una sola vida pudo experimentar ambos sexos. Esto le permitió participar como arbitro en una discusión entre dioses que buscaban definir quién sentía más placer, si el hombre o la mujer.


La propia biblia habla de la creación del hombre y la mujer a partir de un solo cuerpo. Por otro lado, el Judaísmo contempla la existencia de los Tumtun, personas a las que es imposible identificar con un sexo determinado. Esto produce que se les dé un trato especial y se ubiquen en una categoría distinta a la de un hombre o una mujer.


BASE PSICOLÓGICA DEL MITO DE LAS ALMAS GEMELAS



Carl Gustav Jung trajo a colación el concepto de las almas gemelas, aunque le dio una perspectiva completamente distinta. Él se refirió a los conceptos de ánima y ánimus, como dos partes de un mismo ser humano. Un lado que desea reconciliar y unir, mientras que el otro busca discernir y discriminar.

Para Jung, el ánima era el aspecto femenino del hombre, mientras que el ánimus era la parte masculina de la mujer. En este caso, él trabajó con estos conceptos desde la visión arquetípica. Como elementos psíquicos de un solo ser humano, que podían crear un conflicto o tensión psicológica al estar separados.

Sin embargo, Jung tenía limitaciones conceptuales. Polarizar todo el amor en dos opciones de género hoy en día se queda corto. Cuando la sociedad nos muestra la variedad de posiciones de género que existen y en donde se incluye el Colectivo LGBT.

Aun así, queda claro que Jung, al igual que el filósofo Platón, trataban de explicar esta necesidad de integración del ser humano. Siendo ella la quinta esencia de la felicidad humana. Una búsqueda de unión emocional y psicológica, que pasa del mito de los seres con cuatro brazos y cuatro piernas, a la idea de esa necesidad de paz interior que todos tenemos. 

Un camino en donde el amor, hacia uno mismo y hacia los demás es clave. En un mundo en donde los demás son, de manera metafórica, una extensión de un solo cuerpo llamado humanidad.



ALMAS GEMELAS Y TAROT



En Foros de Tarot y otras páginas especializadas, el tema de las almas gemelas y llamas gemelas es habitual.

Algo normal, considerando la fuerte influencia que han tenido los mitos antiguos en la humanidad y en el esoterismo. Por otro lado, la idea resulta tan romántica que es comprensible que muchas personas la abracen, sin siquiera intentar verificar si es verdadera o no.

En ese sentido, y desde mi perspectiva, cuando el mito de las almas gemelas lleva al consultante a buscar un amor idealizado en donde no hay conflicto, pienso que hay un problema. Porque, en rigor, está evitando el necesario trabajo que hay que hacer en las relaciones.

Otras veces, el consultante entra en pánico pensando que su alma gemela pudo haber sido una persona de la cual se acaba de separar. Todo esto crea una paranoia innecesaria y lleva al consultante a hacer preguntas que no parecen ser muy razonables. Como, por ejemplo, saber si conocerá a su alma gemela. Cuando lo mejor sería preguntar si la persona que está conociendo tiene potencial de transformarse en una pareja estable o no.

En ese sentido, aterrizar y simplificar los conceptos es algo que siempre sugiero en las consultas de tarot. Especialmente cuando se tratan temas amorosos. Esto, porque la superstición o la utilización de mitos para crear preguntas sobre temas de amor no es un método que ofrezca precisamente la claridad que buscamos.

 



 

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