Una explicación de cómo utilizo la observación de patrones de comportamiento y las cartas del Tarot para identificar tendencias y escenarios probables en una consulta.
Si las empresas utilizan modelos predictivos para anticipar el futuro, ¿por qué sorprende que un tarotista experimentado pueda identificar tendencias en la vida de una persona y predecir lo que sucederá en su vida?
Esta es una pregunta que me hice hace años, cuando me enfrenté al escepticismo de algunas personas que dudaban de que el tarot pudiera utilizarse como herramienta predictiva. Años después, sigo aquí, pero con las ideas mucho más claras al respecto. Lo suficiente como para explicarte por qué, en mi experiencia, el tarot comparte más similitudes con algunos sistemas predictivos modernos de las que la mayoría de la gente imagina.
Índice del artículo
Vivimos rodeados de sistemas que intentan anticipar el futuro
Antes de entrar de lleno en este asunto conviene recordar algo evidente: vivimos rodeados de sistemas que intentan predecir lo que ocurrirá mañana.
Los más conocidos son:
- La meteorología.
- Los mercados financieros.
- Las previsiones de ventas empresariales.
- La estimación de la demanda de productos.
- Los análisis de riesgo económico.
Todos estos sistemas realizan análisis de tendencias para ofrecer estimaciones sobre acontecimientos futuros. Para ello utilizan grandes cantidades de información y variables que combinan mediante distintos métodos de cálculo.
Ninguno de ellos conoce el futuro con certeza absoluta.
Lo que hacen es algo mucho más interesante: observan lo que ha ocurrido hasta ahora, identifican patrones repetitivos y construyen escenarios probables.
Hasta aquí todo parece razonable. Pero ¿qué tiene esto que ver con el tarot?
Aunque los métodos sean completamente diferentes, todos estos sistemas comparten algo fundamental: trabajan con patrones. Observan regularidades, detectan tendencias y reducen progresivamente la incertidumbre.
Precisamente ahí es donde encuentro el mayor paralelismo con el tarot.
El tarot como herramienta predictiva
Para comprenderlo mejor, primero debemos entender qué es exactamente lo que observa un tarotista cuando tiene delante a un consultante.
Yo, como tarotista con más de veinte años de experiencia, tengo delante de mí una enorme cantidad de información. Desde el primer momento en que entro en contacto con alguien, sea de forma hablada, presencial o escrita, estoy recibiendo información a través de mis sentidos.
Las palabras que utiliza, aquello que decide contar, lo que evita mencionar, el tono emocional con el que se expresa, la forma en que describe sus problemas o incluso la manera en que formula sus preguntas son elementos que aportan información valiosa.
Todo ello empieza a construir una imagen de esa persona y de sus conductas, preparándome para la consulta, donde utilizaré todo lo que he percibido junto con las cartas para comprender mejor la situación que está viviendo.
Cada persona es un mundo y reúne innumerables variables: experiencias, emociones, creencias, conflictos, deseos, miedos, expectativas y formas particulares de actuar ante los problemas.
La diferencia es que, mientras otros sistemas trabajan principalmente con datos numéricos, un tarotista trabaja con sensaciones, emociones y comportamientos humanos.
Y he aquí lo más importante: los comportamientos humanos también generan patrones.
Las personas también seguimos patrones de comportamiento
Aunque nos guste pensar que cada decisión que tomamos es completamente única, la realidad es que todos repetimos conductas de forma constante.
Antes de salir de casa seguimos ciertas rutinas. Cuando nos enfrentamos a un conflicto solemos reaccionar de maneras parecidas. Elegimos determinados tipos de relaciones, repetimos hábitos y afrontamos los problemas siguiendo esquemas que, muchas veces, ni siquiera somos conscientes de tener.
Y lo más interesante es que esos patrones no son exclusivamente nuestros. Son compartidos por millones de personas.
Después de miles de consultas, empiezas a observar que determinadas conductas suelen conducir a determinados resultados.
Hay patrones que he visto repetirse tantas veces que cuando aparecen juntos rara vez conducen a resultados distintos.
No se trata de una regla absoluta ni de una certeza matemática, pero sí de tendencias que se repiten con una frecuencia suficiente como para merecer atención.
Por ejemplo, imaginemos que observamos a una persona lustrar sus zapatos, peinarse cuidadosamente y ponerse un traje elegante.
Probablemente deduciremos que no se dirige a una piscina ni que va a quedarse durmiendo en casa. Lo más lógico es pensar que se prepara para un acontecimiento importante: una boda, una entrevista de trabajo o una celebración especial.
No sabemos exactamente cuál de esas opciones es la correcta, pero sí hemos reducido enormemente las posibilidades.
Esto, explicado de forma muy sencilla, es lo mismo que hacen los sistemas predictivos. No adivinan. Observan indicios, descartan escenarios poco probables y otorgan mayor peso a aquellos que parecen más coherentes con los datos disponibles.
Cuando una misma conducta produce resultados similares una y otra vez, deja de ser una casualidad para convertirse en una tendencia observable.
En una consulta de tarot ocurre algo parecido.
A través de lo que expresa el consultante, de la situación que está viviendo y de los símbolos que aparecen en la tirada, algunas posibilidades van perdiendo fuerza mientras otras se vuelven más probables.
No porque el futuro esté escrito, sino porque determinados patrones suelen conducir a determinadas consecuencias con mucha más frecuencia que otras.
Lo interesante del tarot, al igual que ocurre con otros sistemas predictivos, es que sin ofrecer certezas absolutas muchas veces permite identificar tendencias que terminan manifestándose en la realidad.
¿Qué función tienen las cartas en una consulta de tarot?
Las cartas funcionan como un puente entre aquello que percibo y la forma de transmitirlo.
Muchas personas creen que toda la información procede exclusivamente de las cartas. Mi experiencia es diferente.
Para mí, las cartas constituyen un lenguaje simbólico que me permite organizar, expresar y profundizar en aquello que percibo durante una consulta.
¿Podría comunicar mis impresiones sin utilizarlas?
Probablemente sí.
Pero del mismo modo que necesitamos palabras para construir frases y expresar ideas complejas, las cartas me ofrecen una estructura que facilita la interpretación.
Por eso nunca las he entendido como simples objetos que generan respuestas por sí mismos. Las considero una herramienta simbólica extraordinariamente eficaz para explorar una situación y darle forma.
Además, tienen una ventaja importante: muestran escenas, dinámicas y conflictos de una forma visual que resulta mucho más fácil de comprender para muchas personas.
Y es precisamente aquí donde aparece la comparación más interesante con los sistemas de forecasting utilizados en otros ámbitos profesionales.
¿Qué es un analista de forecasting y en qué se parece a un tarotista?
Un analista de forecasting es un profesional especializado en anticipar escenarios futuros utilizando datos, tendencias y patrones observados en el presente y en el pasado.
Empresas, bancos, aseguradoras y organizaciones de todo tipo recurren a estos especialistas para estimar ventas, prever riesgos o anticipar cambios en el comportamiento de los mercados.
Lo interesante es que un forecast no pretende adivinar el futuro con absoluta precisión. Su objetivo consiste en identificar las consecuencias más probables si las condiciones actuales permanecen estables.
Desde mi experiencia, existe una similitud evidente con la forma en que utilizo el tarot.
Las personas también generan patrones. Repiten decisiones, mantienen determinadas creencias y reaccionan de manera parecida frente a ciertos conflictos.
Mi trabajo consiste en identificar esas tendencias y comprender hacia dónde suelen conducir.
Las cartas actúan como el lenguaje simbólico que me ayuda a observar, interpretar y comunicar esos patrones para que el consultante pueda verlos con mayor claridad.
Un ejemplo práctico
Imaginemos a una persona que consulta por una relación sentimental.
Durante la conversación aparecen continuamente los mismos elementos: espera que la otra persona cambie, justifica comportamientos que le hacen daño, evita poner límites y lleva meses atrapada en la misma situación.
Si además la tirada refleja inmovilismo, dependencia emocional o falta de cambios reales, la experiencia me dice que existe una alta probabilidad de que la situación continúe desarrollándose de forma parecida.
¿Es una certeza absoluta?
No.
Pero sí una tendencia observable basada tanto en la situación presente como en miles de patrones similares observados anteriormente.
Y eso es precisamente lo que hace valiosa una consulta.
¿Por qué es útil una consulta basada en patrones?
Llegados a este punto, la pregunta importante no es si una consulta puede anticipar determinadas situaciones, sino para qué sirve hacerlo.
Cuando una persona comprende los patrones que están actuando en su vida, también comprende mejor las consecuencias que esos patrones suelen generar.
Muchas veces el verdadero valor de una consulta no está en conocer un posible resultado futuro, sino en identificar aquello que está empujando hacia ese resultado.
Cuando una persona lleva meses atrapada en la misma situación sentimental, lo que suele buscar no es una predicción espectacular, sino entender por qué nada cambia.
Y lo mismo ocurre en otros ámbitos de la vida. Comprender el patrón que está actuando detrás de una situación suele ser mucho más útil que limitarse a conocer una posible consecuencia.
Eso permite entender por qué determinadas situaciones se repiten una y otra vez y qué podría ocurrir si se mantiene la misma dinámica.
Si una tendencia conduce habitualmente a un conflicto sentimental, un bloqueo profesional o una situación repetitiva, detectarla a tiempo ofrece la posibilidad de cambiarla.
Y si una dinámica está favoreciendo resultados positivos, también es útil reconocerla para potenciarla.
No utilizo el tarot para afirmar que algo ocurrirá de forma inevitable.
Lo utilizo para identificar qué resultado es más probable si las circunstancias y los comportamientos actuales se mantienen.
Esa es la razón por la que, después de más de veinte años realizando consultas, sigo considerando el tarot una herramienta extraordinariamente valiosa: no porque elimine la incertidumbre, sino porque ayuda a comprender mejor las tendencias que ya están presentes y que muchas veces pasan desapercibidas para quien las está viviendo.


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