TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

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8 de septiembre de 2017

¿Influye en algo si el tarotista es hombre o mujer?



Esta es una pregunta que más de algún tarotista o consultante se habrá planteado alguna vez y la respuesta directa y sin darse muchas vueltas es: no influye en nada, al menos en lo que respecta a la interpretación y el valor o calidad de la información que se puede obtener. Sin embargo hace poco me tocó darme cuenta de cómo el sexo del tarotista define una consulta cuando la persona siente más comodidad dependiendo de si es hombre o mujer quién lee las cartas.

La experiencia fue anecdótica e incluso cómica: una mujer me llamó para pedir una consulta de tarot, oyó mi voz y sin problema programó una cita para X día a X hora. Efectivamente la persona llegó a la consulta pero al verme sentado frente a ella y preparando mis cartas quedó en shock y me confesó que esperaba que quién le leyera las cartas fuese una mujer. Yo le recordé que habíamos hablado por teléfono e incluso le había dado mi nombre lo que dejaba en claro mi sexo pero ella me explicó que se había imaginado que yo era el administrador de un gabinete en donde habían más tarotistas mujeres que le leerían a ella. Entonces me tocó a mí quedarme ojiplático al ver la que se había montado en la cabecita la mujer. Aún así y pese a que la anulación de la consulta significaba una hora perdida a la espera de la próxima consulta le comenté que entendía su preocupación y que yo intentaría ser lo más cuidadoso y discreto con lo que ella me dijese pero que aún así si su incomodidad era insalvable que tampoco se obligase y que por mi no había problema en anular la consulta ya que prefería que ella se quedase tranquila a tenerla sentada allí por puro compromiso. Ella aliviada se disculpó por el malentendido, me dio la mano y se fue.

Con esta anécdota quiero destacar algo que me parece de lo más normal y que no sucede solo en el ámbito del tarot sino también en otras áreas en donde el sexo del que atiende define si la persona se dejará atender, algo que no considero para nada sexista porque se enmarca dentro de la libertad de elección que cualquiera puede tener especialmente en sitios en donde una parte de ellos, psicológica o física, quedará expuesta. Cuando hablamos de esos niveles de privacidad me parece comprensible que una persona decida si quiere ser atendida por una mujer o un hombre, más aún en el ámbito del tarot en dónde pueden ventilarse temas íntimos que pueden producir susceptibilidad en el consultante. Visto así uno como tarotista debe pensar con altura de miras y ver más allá de un número o una hora perdida, aprendiendo a mirar con criterio todos los matices de la expresión humana, porque sino, apaga y vámonos.

Imagen de portada: Alejandro Jodorowsky.

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