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8 de diciembre de 2018

Passengers - Una película para reflexionar



Passengers es un tipo de película que puede engañar. A primera vista y viendo el tráiler parece una ficción espacial en donde en cualquier momento aparece Alien o un robot zumbado. Pero por suerte esto es solo el envoltorio de algo mucho más profundo.

MÁS ALLÁ DE UNA HISTORIA ESPACIAL


En un principio la historia es sencilla. Un nave espacial con cinco mil pasajeros en estado de hibernación se dirige a un planeta paradisiaco que promete darles una vida mejor que la del planeta Tierra, sobrepoblado y completamente saturado. Hasta ahí la cosa va bien, hasta que la nave sufre una grave avería que empieza a trastornar el resto de sistemas. Esto produce que una de las cinco mil personas que están hibernando se despierte y se de cuenta del marrón en el que está metido. Treinta y tantos años en el carnet de identidad, una nave inmensa y solitaria en donde todos duermen, a la que además que le faltan cerca de 90 años para llegar a destino. Literalmente, una condena a muerte y a la soledad más aplastante que puede existir.

Por esas cosas del destino resulta que el que se despertó es mecánico y sabe apañarse para resolver algunos problemas. Pero será una decisión ética y moral la que le dará un completo giro a la historia, envolviéndonos en oscuros cuestionamientos que son suavizados por pequeños atisbos de humor que se agradecen.

Pero no os engañéis. Esta no es una película de humor y chabacanería espacial. Tampoco es Alien ni 2001: Odisea en el Espacio. Es una historia de amor incondicional y optimismo. Pero no de un optimismo tonto y ciego frente a la adversidad, sino uno mucho más realista, que aprende a mirar el vaso medio lleno en circunstancias realmente desastrosas.

Una película que atraviesa dramas existenciales en donde el sinsentido y la desesperación están a la vuelta de la esquina. Que nos hace cuestionar hasta donde somos capaces de llegar para sobrevivir. Una historia de resiliencia y también de resignación, en donde de un mazazo aprendemos a mirar el lado bueno de las cosas, mientras atravesamos el espacio como pasajeros de la nave Ávalon.

NOTA


En el apartado técnico sugiero no esperar un género de película específico. Es mejor abrir la mente y entender que esta historia es una mezcla de muchas cosas. Tiene un poco de romanticismo almibarado, drama y profundidad existencial. 

Tiene acción y ficción. Escenas emblemáticas y aterradoras como la de la piscina sin gravedad o bellas y sensibles, como la del paseo por las estrellas de un hombre profundamente solo. Todo en uno, para una historia espacial que paradójicamente tiene una lección muy terrenal. Se sugiere tener pañuelos cerca.





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